martes, 30 de abril de 2013

RUTINA DE FUERZA DE 4 DÍAS "POWER"




6 semanas de entrenamiento 
6 series por cada ejercicio 
6 repeticiones por cada serie 
RUTINA DE FUERZA DE 4 DÍAS
- La rutina es de 4 días de entrenamiento con una duración máxima de unos 45' aproximadamente


- El planteamiento sería de la rutina sería:

 * Día 1: Pectoral y Tríceps
 * Día 2: Dorsal y Bíceps
 * Día 3: Pierna
 * Día 4: Deltoides

- Los descansos entre series serían de 1' a 2', no mas.

- Los ejercicios son básicos

- En cuanto a los ejercicios de abdominales y lumbares, se harán de la siguiente manera:

 * Día 1: Abdominales
 * Día 2: Lumbares
 * Día 3: Abdominales
 * Día 4: Lumbares

- Sobre ejercicio aeróbico, eso al gusto de cada uno

1ª SEMANA:

DÍA 1:

- Press Banca
- Press Inclinado mancuernas
- Press Francés


DÍA 2:

- Jalones al frente o Dominadas al frente
- Remo en Punta (agarre semipronación) o remo Polea Baja
- Curl barra recta de pie (o Z para aquellos que tengan mal sus muñecas, con el agarre a la anchura de los hombros)


DÍA 3:

- Sentadillas
- Peso Muerto
- Gemelos de pie


DÍA 4:

- Press Militar (barra por delante)
- Elevaciones Laterales sentado
- Encogimientos de Hombros con barra por delante torso


2ª SEMANA:

DÍA 1:

- Press Inclinado Barra
- Press declinado Mancuernas
- Press Cerrado para Tríceps (codos pegados a los costados durante todo el recorrido)


DÍA 2:

- Remo Polea Alta o Dominadas Agarre Semipronado
- Remo Barra agarre Pronado a un palmo ma abierto d ela anchura de los hombros
Curl Banco Scott barra Z


DÍA 3:

- Hack
- Curl Femoral Tumbado
- Gemelos en prensa


DÍA 4:

- Press Mancuernas en W
- Elevaciones frontales con barra tumbados en banco inclinado a 3 agujeros (30º aprox.)
- Remo al mentón


3ª SEMANA:

DÍA 1:

- Press declinado Barra
- Aperturas Inclinadas 30º de inclinación el respaldo
- Extensiones en Cuerda en polea alta


DÍA 2:

- Jalones tras nuca o Dominadas Tras Nuca
- Remo Barra Supino a la anchura de los hombros
- Curl Martillo


DÍA 3:

- Zancadas (Tijeras)
- Peso Muerto (subiendo solamente hasta quedarse el tronco en diagonal, a unos 20º de la verticalidad)
- Gemelos Sentado


DÍA 4:

- Press Arnold
- Pájaros
- Press PowerLifter


4ª SEMANA:

DÍA 1:

- Press Mancuernas Inclinado (20º de inclinación) con giro de muñeca hacia el interior en las negativas (bajadas) quedando las manos en semipronación en la parte baja
- Fondos en Paralelas abiertas
- Fondos entre bancos


DÍA 2:

- Dominadas o Jalones al Frente
- Remo Mancuerna
- Curl Concentrado estilo Arnold (de pie con el tronco inclinado al frente)


DÍA 3:

- Prensa
- Curl femoral
- Gemelos de pie con punteras mirando hacia fuera \/


DÍA 4:

- Press mancuernas para hombros
- Press tras nuca agarre amplio
- Encogimientos de Hombros con mancuernas, abriendo brazos al encogerse sin flexionar los brazos (quedando un ángulo en la axila de unos 20º aprox.)



5ª SEMANA

NOTA. en esta semana meteré algun ejercicio con doble compás en sus repeticiones, esto será que de las 6 rep. se hará una completa + una hasta la mitad del recorrido, así 3 veces de cada intercalando ambas maneras

DÍA 1:

- Aperturas Planas Doble Compás (1 rep. completa + 1 rep. hasta la mitad del recorrido)
- Fondos en Paralelas abiertas
- Fondos en Paralelas cerradas para Tríceps


DÍA 2:

- Dominadas o Jalones al frente con doble compás
- Remo Polea Baja o en Máquina agarre semipronado
- Curl Mancuerna de pie


DÍA 3:

- Sentadillas, Hack o Prensa a pies juntos con Doble Compás
- Curl Femoral tumbados a Doble Compás
- Gemelos de pie con punteras hacia dentro /\


DÍA 4:

- Press para hombros con Mancuernas con Agarre semipronado durante todo el recorrido con Doble Compás
- Elevaciones Laterales de pie con Doble Compás
- Encogimientos de Hombros con mancuernas pegadas a ambos costados



6ª SEMANA:

*Repetir la primera semana tal cual, pero aumentando los pesos.

Varices: ¿qué son y cómo impactan en el rendimiento deportivo?





Las varices no son más que un indicador de circulación sanguínea deficiente y de escaso retorno venoso. Así, la sangre que no puede circular con fluidez por las venas y retornar desde los pies hacia el corazón con facilidad se va acumulando en conductos dilatados y deformados que nosotros denominamos varices.
Por supuesto, al no circular bien la sangre, los músculos ante un esfuerzo físico se ven limitados porque la oxigenación no es la adecuada a causa de los problemas de irrigación, lo cual se traduce en menor rendimiento deportivo, que se percibe sobre todo, en casos de varices severas.
Además, las piernas con varices pueden verse con edemas, inflamadas, con dolor, hormigueo y sensación de pesadez, lo cual por supuesto, puede limitar nuestro desempeño ante una carrera por ejemplo.
Y si bien hay actividades como nadar, andar a paso ligero o montar en bici, que favorecen el retorno venoso y la circulación sanguínea, hay otros deportes de alto impacto como el fútbol o el correr, que pueden agravar las varices tal como lo hemos dicho en un post acerca de circulación sanguínea y deporte.


¿Cómo reducir el impacto de las varices sobre el rendimiento?

Si tengo varices y quiero limitar su influencia en el rendimiento deportivo, así como reducir la sintomatología de las mismas, lo primero que debo hacer es consultar con un especialista en flebología para determinar el tipo de tratamiento más adecuado.
Sólo en casos extremos se puede recurrir a una cirugía para eliminar la variz y recuperar la adecuada circulación sanguínea, pues en casos más sencillos se pueden esclerosar las varices o lo que es lo mismo “secarlas”, inhabilitarlas convirtiéndolas en tejido fibroso. Se trata de un procedimiento rápido y de escasa complejidad.
En casos aun más suaves, se puede recurrir a medidas paliativas de los síntomas que ocasionan las varices y que limitan el rendimiento deportivo, por ejemplo, en corredores y futbolistas se pueden emplear medias de compresión para favorecer el retorno venoso y así, atenuar el hinchazón de piernas y el dolor o adormecimiento en las extremidades inferiores.
Las varices no son sólo un problema de estética sino que muchas veces pueden influir en nuestro rendimiento deportivo y afectar verdaderamente nuestra circulación sanguínea. Es en este momento donde debemos tomar medidas para atenuar sus consecuencias.

Tomates secos una gran fuente de calcio


Los tomates son un fruto que se consume habitualmente en diferentes preparaciones, pero su versión deshidratada o lo que es igual, los tomates secos, pueden ofrecernos nutrientes en mayores cantidades, tal es así que este tipo de tomates son una desconocida fuente de calcio.
Por cada 100 gramos de tomates secos al sol, sin agregados, podemos obtener unos 110 mg de calcio, mineral de gran importancia para la salud de huesos y dientes, así como para el funcionamiento cardíaco y neuromuscular. Entonces, quizá entre los que no consumen lácteos, este alimento puede ayudar a cubrir la cuota de calcio.
Podemos emplear tomates secos de igual forma que los tomates frescos, ya sea para elaborar una salsa, para incorporar a un bocadillo, para un aperitivo, para preparar una pizza o una ensalada y también, para rellenos de pastas, pasteles o empanadas.
Si necesitas más calcio en tu dieta, quizá los tomates secos pueden ayudarte si consumes al menos unas 10 unidades diarias, con lo cual estarás sumando unos 50 mg del mineral.

martes, 16 de abril de 2013

Beneficios de la TESTOSTERONA




Es una hormona esteroide del grupo andrógeno que se encuentra en los humanos. Es muy importante mantenerla en niveles normales ya que si disminuye la cantidad por debajo de lo normal podrán aparecer síntomas como falta de fuerza, fatiga, sueño inestable, falta de líbido, etc. En cambio, si mantenemos o incluso aumentamos nuestros niveles, podremos obtener múltiples beneficios para nuestro organismo. Es por ello, que voy a explicar los beneficios que aporta tener un buen nivel de testosterona.

  • Mejora el crecimiento muscular. Es la hormona más anabólica que existe. Esta determina la cantidad de músculo que se puede construir. Unos niveles altos proporcionarán una calidad muscular superior y más facilidad para generar hipertrofia. Entrenar con pesas y con grandes pesos y llevar una alimentación concreta ayudará a mejorar los niveles.

  • Mejora la función sexual. El mantenimiento de altos niveles de testosterona puede ayudar a los hombres para mantener activa la líbido y mejorar la función sexual, reduciendo así la probabilidad de infertilidad con el envejecimiento. Tener una vida sexual activa ayuda a aumentar la testosterona.
  • Proporciona más energía. Varios artículos demuestran que hasta un 75 por ciento de los hombres con niveles de testosterona altos, tenían menos sensación de cansancio que los hombres con niveles inferiores. La testosterona ayuda a mantener a los hombres enérgicos y activos.
  • Ayuda al cuerpo a controlar los niveles de grasa. Cuando los niveles de dicha hormona caen, la grasa corporal tiende a aumentar, mientras que la masa muscular y la fuerza tienden a disminuir. Las dietas altas en grasas y el consumo elevado de alcohol puede causar además de un aumento de peso, una reducción en los niveles de la hormona
  • Proporciona un mayor bienestar emocional. Cuando sus niveles son elevados provoca una mayor sensación de confianza y autoestima. La testosterona aumenta el deseo y la ambición, en parte, mediante la estimulación de la amígdala cerebral.

Recordar que para tener unos buenos niveles de testosterona es imprescindible llevar una alimentación adecuada, un estilo de vida saludable y realizar ejercicio físico específico.

lunes, 18 de marzo de 2013

Ejercicio y calorías




La realización de ejercicio físico y la dieta correspondiente sigue siendo un tema candente, pues se mantiene la discusión sobre si la dieta normal debe modificarse para mejorar el rendimiento durante el trabajo muscular que conlleva la práctica deportiva, ya sea esta amateur o profesional.
La influencia que presumiblemente ejercen los hábitos dietéticos del deportista sobre su rendimiento físico ha preocupado tanto, que ha llegado a exagerarse la importancia real de la alimentación en el deporte, lo que ha llevado a la aparición de ciertas creencias con las que incluso se clasifican los alimentos en función de “para qué” van a servir: si aumentarán la masa muscular o la resistencia, si obtendremos una mejor reacción para las salidas, etc.
Hay que partir de la base por la que los alimentos proporcionan la energía necesaria para hacer ejercicio. Por ello, una ingestión adecuada de alimentos aportará lo que necesitamos para un rendimiento y una recuperación óptimas. Por ello hay que evitar caer en una dieta deficitaria en nutrientes que sean necesarios para la conservación del estado general, tomando otros nutrientesque no aporten las necesidades reales, sólo por inclinarse hacia alimentos que se presupone que desarrollan el volumen muscular, mejoran el rendimiento, etc. Este es uno de los principales motivos por el que se plantean los siguientes apartados en relación al ejercicio físico y la dieta.
La dieta debe ser muy variada
Debe evitarse la rutina e incluir diariamente cada uno de los grupos básicos de alimentos: frutas y vegetales, carnes y pescados, lácteos y huevos, cereales, legumbres y tubérculos y, alimentos grasos. Todo ello, con la referencia del equilibrio. Junto a ello, evitar en lo posible los alimentos industrializados, tipo conservas y preparados.
El aporte calórico, en función del nivel de actividad
La ingestión de calorías se ajustará al gasto de energía, evitando el consumo excesivo de alimentos grasos y, con ello, la obesidad.
Equilibrio en las proteínas
Las proteínas se aportarán de forma equilibrada entre aminoácidos esenciales y no esenciales, intentando en su mayoría que sean de origen animal, por ser de mayor valor biológico que las de origen vegetal.
Azúcares, limitados
Los azúcares refinados deben disminuirse, ampliando el consumo de hidratos de carbono complejos. Igualmente, se debe acrecentar la cantidad de fibra dietética. Todo ello se obtiene aumentando el consumo de vegetales, legumbre, cereales y frutas y, disminuyendo los dulces, bebidas de sabor dulce y los panificados. Recordemos que consumir alimentos ricos en azúcares de forma previa a la realización de ejercicio puede tener un efecto muy negativo para nuestra salud, por el riesgo de hipoglucemia en la sangre en momentos en los que se necesita un exceso de glucosa.
Sal: moderadamente
La ingestión de sal será moderada: entre uno y cuatro gramos diarios.
Agua, abundante
El agua se aportará en mayor cantidad, pues el ejercicio conlleva una pérdida importante de líquidos. De tres a cinco litros diarios es la cifra razonable, teniendo en cuenta que la mitad de este aporte viene con los alimentos, por lo que realmente debemos “beber” de dos a tres litros. No por insistir en ello, pero se debe aprovechar este artículo para señalar que el agua es el mejor líquido ante una rehidratación: por ello, hay que beber de forma adecuada antes, durante y después de realizar ejercicio, sin necesidad de tener sensación de sed.
Alcohol, poco
Es recomendable igualmente controlar el consumo excesivo de alcohol, por su efecto negativo sobre la capacidad física así como por su aporte en calorías.
Normas generales
La dieta del deportista, pensando tanto en profesionales como en personas que practican ejercicio físico con frecuencia para mantener un buen estado de salud, debe seguir unas normas generales:
Realmente, es tan sencillo como indicar que la dieta ante un programa de ejercicio cualquiera debe ser la misma como para mantener un buen nivel de salud a largo plazo, basándose en hidratos de carbono complejos (pan, pastas y arroz integrales, patatas, cereales), fruta y verduras, legumbres, pescado, nueces, productos frescos con poca grasa, uso de aceite de oliva en lugar de mantequilla y reducción de la carne roja y de los pasteles, dulces y similares.
Todo esto se detalla con los consejos enunciados a continuación.
  •  ser adecuada para la persona que la consume
  •  aportar la energía suficiente
  •  ser completa en su composición química y equilibrada en sus componentes.
Por último, se aconseja que los alimentos sean de fácil digestión, evitando las comidas copiosas y la “pesadez” de estómago, para que el trabajo de este órgano sea el menor posible ante la realización de actividad física.
Consideraciones finales
Podemos tener en cuenta, con todo lo indicado, que al realizar, por ejemplo ejercicios de tipo aeróbico, como caminar o correr, la energía se obtiene al quemar grasa y cierta cantidad de glucógeno, que es la forma en que los hidratos de carbono se “almacenan” en el hígado y en los músculos. Pero el glucógeno se mantiene con una reserva limitada y, cuando se agota, comenzamos a fatigarnos. Los ejercicios anaeróbicos (por ejemplo, velocistas en atletismo) queman mucha mayor cantidad de glucógeno: cuando realizamos ejercicio de forma más intensa, consumimos más glucógeno y por ello, tardaremos más tiempo en reponerlo en sus reservas.
Pero si se mantiene una condición física buena, se consume más energía proveniente de las grasas que del glucógeno y, además, se reponen las reservas de glucógeno con mayor facilidad que en las personas que no realizan ejercicio, o que acaban de iniciarse en su práctica.

Alimentación, deporte y actividad física



El combustible
La eficacia del músculo para generar fuerza y movimiento depende de la capacidad de las células musculares para contraerse y, al igual que en otras "máquinas", del combustible que utiliza. Por ello, no es extraño el interés despertado por la relación entre la alimentación y la eficacia muscular.
Hasta comienzos del siglo XX se pensaba que el combustible ideal para el músculo eran las proteínas, que era necesario suministrar en forma de carne. Estas ideas motivaron por ejemplo problemas de abastecimiento del ejército alemán en la primera guerra mundial, que según las creencias del momento debía comer per capita casi un kilo de carne diario.
Hoy día sabemos que esto es completamente falso y que el músculo utiliza como combustible glucosa, grasa (como ácidos grasos) y fosfato de creatina, pero no proteínas. Y también sabemos que es posible mejorar el rendimiento físico con una alimentación adecuada, que varia según el tipo de ejercicio.
El combustible utilizado preferentemente por el músculo depende de la intensidad del ejercicio que se realiza, de la duración del mismo y de la capacidad de las células musculares para almacenar la glucosa en forma de glucógeno y fosfato de creatina.
El fosfato de creatina es una molécula que se encuentra en el músculo y almacena energía. Puede liberar mucha energía, pero solamente durante unos pocos segundos.
La glucosa es la principal fuente energética y puede utilizarse de dos formas diferentes:
Cuando la glucosa acumulada en los músculos se agota se empieza a consumir glucosa de la sangre, pero a un ritmo más lento. El músculo entonces depende fundamentalmente de la grasa para generar energía. De esta última forma se puede producir energía durante mucho tiempo, pero a una intensidad baja que no permite realizar grandes esfuerzos, aunque permite prolongar la actividad física durante más tiempo.
  • De forma anaeróbica (sin consumo de oxígeno). Por este método libera energía de forma rápida (no con tanta rapidez como el fosfato de creatina) aunque poco eficiente, ya que solamente suministra un 10% de todo su potencial energético; y también durante poco tiempo, dependiendo del glucógeno acumulado en el músculo.
  • De forma aeróbica, es decir se quema con el oxígeno aportado con la respiración, libera toda la energía acumulada en su molécula, pero de forma más lenta que en condiciones anaeróbicas, lo que permite realizar ejercicio durante horas, pero no de tanta intensidad.
Consumo de energía en ejercicios ligeros y en reposo

En situación de reposo o con una actividad habitual de la vida diaria, como sostener el periódico mientras leemos o cuando caminamos despacio, el músculo utiliza principalmente ácidos grasos. Para estas actividades no se necesita mucha energía, que puede suministrase con la combustión de la grasa; el músculo prefiere reservar los combustibles más poderosos (la glucosa del glucógeno y el fosfato de creatina) para situaciones más importantes.
Consumo de energía durante ejercicios intensos y cortos (ejercicios "explosivos")
Para realizar ejercicios que requieren generar mucha fuerza en poco tiempo, como el levantamiento de peso, lanzamiento de martillo, etc. el músculo utiliza la energía almacenada como fosfato de creatina, ya que ningún otro método puede liberar tanta energía en el instante que dura un esfuerzo tan intenso.
Consumo de energía en ejercicios intensos y cortos
En ejercicios intensos y cortos, pero algo más prolongados -como por ejemplo los 200 metros lisos- el fosfato de creatina no puede sostener este ejercicio, y para mantenerlo se recurre a utilizar la glucosa de forma anaeróbica, aunque ello suponga cierto derroche de energía.
Consumo de energía durante ejercicios intensos y prolongados
Para realizar este tipo de ejercicio, como correr los 1000 metros, es necesario utilizar toda la energía almacenada en la glucosa, por lo que se recurre a la combustión aeróbica de la misma, es decir quemándola con oxigeno. De esta forma la glucosa libera más energía, pero más lentamente. No es posible mantener la misma velocidad que en los 100 metros lisos, pero es posible mantener el esfuerzo durante más tiempo, dependiendo fundamentalmente del glucógeno que haya en el músculo.
Si el ejercicio no es muy intenso y la persona está entrenada puede mantener el esfuerzo durante 1 a 3 horas. A medida que se prolonga el esfuerzo se consumen ácidos grasos en mayor proporción. Cuando se agota el glucógeno del músculo, como ocurre en la segunda mitad de una carrera de maratón, la velocidad del corredor esta limitada por la energía suministrada por la capacidad para oxidar ácidos grasos, que liberan energía mas lentamente y por ello el corredor se ve incapaz para aumentar la velocidad de la carrera, aunque ponga todo su empeño.
Alimentación y rendimiento físico
Es posible mejorar la capacidad para realizar ejercicios explosivos aumentando la cantidad de fosfato de creatina muscular. Para ello se pueden tomar suplementos de dicha sustancia durante periodos de una semana a un mes de duración antes de la realización del ejercicio.
El efecto más importante de la alimentación para aumentar el rendimiento físico, especialmente en pruebas deportivas de más de 60 minutos de duración, se produce gracias a la capacidad de aumentar las reservas de glucógeno del músculo. De hecho el aumento en el rendimiento físico que se produce a las pocas semanas de comenzar el entrenamiento se debe sobre todo a la mejora en el almacenamiento de glucógeno por el músculo y su capacidad para aumentar la combustión de glucosa y ácidos grasos.
La cantidad de glucógeno muscular puede aumentarse con un régimen adecuado de alimentación, ejercicio y descanso. En primer lugar, es conveniente realizar algún tiempo antes de la competición ejercicios que consuman todo el glucógeno muscular. De esta forma, se estimula la captación de glucosa por el músculo y su almacenamiento como glucógeno. Los periodos de agotamiento del glucógeno muscular deben ir seguidos de dos o tres días en los que se realizan ejercicios moderados y dieta rica en hidratos de carbono de absorción lenta. La secuencia del régimen de ejercicios, de alimentación y descanso varían según el momento en que se encuentre el deportista y según su situación de entrenamiento o competición.
La hidratación
Durante la realización de ejercicios prolongados y especialmente en ambientes calurosos es necesario prestar atención a la hidratación, ya que la pérdida de líquidos y sales minerales en el sudor disminuye mucho el rendimiento. Las soluciones hidratantes deben contener glucosa, que contribuye al ahorro del glucógeno muscular, una pequeña cantidad de cloruro sódico. Estas soluciones deben tomarse a unos 10 ó 12ºC de temperatura, poco antes de comenzar el ejercicio y durante la duración de este de este, para reponer las pérdidas de líquidos.
Los deportistas no necesitan suplementos de vitaminas ni de proteínas. El ejercicio aumenta las necesidades energéticas y al comer más, se toman más proteínas, minerales y vitaminas de lo necesario, por lo que no es preciso ingerir cantidades adicionales. Solamente algunas chicas jóvenes pueden desarrollar anemia por falta de hierro que, en este caso, es necesario paliar con suplementos.

jueves, 14 de marzo de 2013

Fatiga muscular




Los entrenadores deben tener muy en cuenta el concepto de fatiga muscular y no pasarlo por alto a la hora de diseñar un programa de entrenamiento. La fatiga muscular ha sido definida de diversas maneras que en este artículo analizamos, pero básicamente consiste en una perdida, total o parcial, de las capacidades físicas del deportista.Cuando hablamos de fatiga muscular no nos referimos simplemente a cansancio.
Ésta puede ser el origen de serias lesiones y debe ser prevenida por los entrenadores y los propios deportistas.

La fatiga trae aparejada una disminución de la máxima capacidad de rendimiento como reacción a las cargas de entrenamiento. Ésta puede ser una imposibilidad física, psíquica u orgánica para continuar con el trabajo que se está realizando, con igual ritmo.
Se produce por el mismo trabajo que se está realizando, ya sea por la intensidad que éste requiere o por la falta de adaptación del sujeto.

Imposibilidad de mantener la fuerza requerida o esperada. Edwards (1981)
Disminución de la capacidad de generar fuerza. Vollestad y Sejersted (1988)


Causantes típicas de fatiga muscular en deportistas:

• Mala organización de las estructuras intermedias de un plan de entrenamiento (microciclos, mesociclos, etc.).
• Métodos de recuperación utilizados insuficientemente.
• Rápido aumento de las exigencias de entrenamiento.
• Brusco aumento de cargas de entrenamiento luego de descansos involuntarios (lesiones, enfermedades, etc.)
• Cargas de alta intensidad utilizadas en exceso.
• Participar en numerosas competencias de alto rendimiento.
• Deportistas de elite sufren de esta patología debido a las frecuentes alteraciones de los hábitos de vida (viajes, entrenamientos, etc.)

"En el estado de fatiga disminuye la concentración de ATP en las células nerviosas y se altera la síntesis de acetilcolina en las formaciones sinápticas, se retarda la velocidad de transformación de las señales procedentes de los propio y quimiorreceptores y en los centros motores se desarrolla la inhibición protectora vinculada a la formación del ácido gamma-aminobutírico." Volkov (1990)
"Durante la fatiga se inhibe la actividad de las glándulas de secreción interna, lo que disminuye la producción de algunas hormonas y la actividad de algunas enzimas. Esto se proyecta en la ATP-asa miofibrilar que controla la transformación de la energía química en trabajo mecánico. Al bajar la velocidad de la desintegración de ATP, en las miofibrillas disminuye automáticamente la potencia del trabajo que se realiza.

En el estado de fatiga se reduce la actividad de las enzimas de oxidación aeróbica y se altera la conjugación de las reacciones de oxidación con la resíntesis de ATP. Para mantener el nivel necesario de ATP se efectúa la intensificación secundaria de la glucólisis." Volkov (1990)

"El catabolismo intensificado de los compuestos proteicos va acompañado de un aumento del contenido de urea en sangre. Fatigados los músculos, se agotan las reservas de substratos energéticos, se acumulan los productos de la descomposición (Lactato, cuerpos cetónicos, etc.) y se observan bruscos cambios del medio intracelular.

En este caso se trastorna la regulación de los procesos vinculados al abastecimiento energético de los músculos, se manifiestan las alteraciones bien expresadas en la actividad de los sistemas de respiración pulmonar y de circulación sanguínea". Volkov (1990)


Causantes de fatiga muscular


• Disminución del glucógeno muscular (se puede atenuar con una dieta rica en carbohidratos previa a la competición).
• Acumulación de ácido láctico en el músculo.
• Pérdida de fosfato en el músculo y en la sangre, necesario para la formación de ATP.
• Disminución del aporte sanguíneo, conlleva a la pérdida de oxígeno en el músculo.

En 1993, Fernández propuso la existencia de 3 tipos de fatiga muscular de acuerdo a su tiempo de aparición:

• Aguda
Se origina luego de realizar una actividad física. Dependiendo de la intensidad, puede manifestarse entre las 8 y 72 horas siguientes, un cuadro de inflamación muscular retardada
• Subaguda
También denominada sobrecarga, se da cuando el individuo realiza niveles de entrenamiento ligeramente más altos a los que estaba previamente adaptado.
• Crónica
Difiere de la subaguda, más que en el cuadro de síntomas, en la duración y gravedad de los síntomas y en el tiempo que va a necesitar, el sujeto, para su recuper
ación.